Individual y colectivamente, necesitamos convertirnos en vegetarianos

El vegetarianismo no es únicamente una elección alimentaria; es una postura ética, ecológica y, para muchos, espiritual. A lo largo de la historia, diversas tradiciones filosóficas y religiosas han promovido la abstención del consumo de carne como una vía de purificación física y elevación interior. Por otra parte, la producción industrial de carne es uno de los principales factores de degradación ambiental. Para producir un kilogramo de carne de res se requieren miles de litros de agua y grandes extensiones de tierra para cultivo de forraje. En contraste, la producción de proteínas vegetales es considerablemente más eficiente y sostenible. Adoptar una dieta vegetariana reduce la huella ecológica individual y se convierte en un acto concreto de responsabilidad planetaria.

Razones para evitar el consumo de productos cárnicos.

La alimentación vegetariana, es aquella en la que no se come carne de animales. Por lo tanto, es una alimentación que excluye de la dieta diaria: la carne de res, de cerdo y de pescado. El pionero de la medicina natural en Chile, Manuel Lezaeta Acharan escribió: “El estómago del hombre carece de los ácidos adecuados que posee el animal carnívoro para digerir las carnes… El intestino del hombre, destinado a comer productos vegetales y, especialmente, frutas y semillas, es extremadamente largo comparado con el de los animales carnívoros, de manera que los residuos de las carnes permanecen en el cuerpo mayor tiempo que el que se necesita para evitar reabsorción de las toxinas propias de la alimentación cadavérica.” (Pág. 72. “Medicina Natural al Alcance de Todos”).

1. Alimentación saludable. Sin duda, cada vez son más conocidos o visibles los beneficios de una alimentación basada en vegetales. A nivel de salud física, la carne tiene varios problemas:
- Aumenta la flora putrefactiva del intestino, con la formación de tóxicos que hacen sufrir al hígado.
- Genera metabolitos ácidos, como el ácido sulfúrico, que deben ser neutralizados y eliminados por la orina.
- Diversos estudios concluyen que la carne procesada aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes (por cada 50g diarios, un aumento del 50% de riesgo).
- En el caso de la diabetes, también se vería aumentado el riesgo con la carne roja.
- Después de años de evidencia científica, en 2015 la OMS, declaró como carcinógenos la carne roja, el embutido y la carne procesada.
- Si no es ecológica, puede contener hormonas, antibióticos y otros medicamentos que les dan a los animales en las granjas para evitar infecciones, o estimular el engorde.
- Los animales son alimentados, a base de piensos de cereal y legumbres (casi siempre transgénicos), y permanecen confinados, sin apenas moverse gran parte de su vida.

- El estrés que sufre un animal cuando siente que se le va a matar y en el momento de su matanza se queda impregnado en su carne. Cuando yo tenía 10 años de edad, visité con mis primos el Rastro Municipal, de El Rosario, en Sinaloa, y vi como las reses tenían lágrimas en sus ojos, presintiendo su inminente muerte; también presencié, los chillidos desesperados de los cerdos, en el momento de su sacrificio.

“La proteína de origen vegetal brinda muchos beneficios para la salud y puede ser menos costosa que la carne. Las investigaciones indican que las personas que consumen carne roja corren un mayor riesgo de morir debido a una enfermedad cardíaca, un accidente cerebrovascular o la diabetes. Las carnes procesadas también aumentan el riesgo de morir debido a alguna de estas enfermedades.” (“Mayo Clinic. Comidas sin carne: los beneficios de comer menos carne”).

2. Respeto al medio ambiente.

- “La cría de ganado, incluida la producción de carne, leche y huevos, es particularmente intensiva en carbono y consume grandes cantidades de recursos naturales, como agua y tierra.
- Excesivo gasto de agua. Mientras que para cultivar 1 kilo de arroz se necesitan 2,500 litros de agua, la producción de 1 kg de carne de vaca necesita más de 15,000 litros. En general, la producción de 1kg de proteína animal, requiere de aproximadamente 100 veces más agua que 1kg de proteína vegetal.
- Además, la deforestación para la expansión de pastizales y la producción de alimentos para animales agrava aún más el problema al eliminar sumideros naturales de carbono y degradar los ecosistemas forestales.
- En todo el mundo, la producción de carne y lácteos utiliza el 83% de las tierras agrícolas y produce el 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura, mientras que proporciona solo el 18% de las calorías y el 37% de las proteínas (Science, 2018). (“Unión Vegetariana Española. Por qué una alimentación vegetal ayuda al planeta”).

“¿Ser vegetariano ayuda al planeta? De acuerdo con un estudio desarrollado en Estados Unidos por expertos de la ‘Universidad de New Hampshire’, la dieta vegetariana reduce el impacto ambiental entre un 42% y un 84% si se compara con otras dietas como la estadounidense o la mediterránea.” (“Catering Vegano Barcelona. ¿Por qué ser vegetariano ayuda al medio ambiente?”).
3. Eficiencia para la alimentación humana.

- Para producir 1 kilo de carne de vacuno se necesita entre 6 y 10 kilos de cereales y legumbres ¿No es más eficiente destinar esos cereales/legumbres directamente para el consumo humano? El geógrafo, astrónomo, naturalista y explorador prusiano, Alexander von Humboldt, escribió: “La misma cantidad de tierra que se usa para pastar y alimentar al ganado que alimenta a diez personas, si se cultivara con lentejas, frijoles o chícharos, podría alimentar a cien personas”.
“Las comidas sin carne se basan en los frijoles, las lentejas, las verduras y los granos o cereales integrales. Las proteínas de origen vegetal ofrecen muchos beneficios para la salud. Consumir más proteínas de origen vegetal también puede aliviar su presupuesto. Estas suelen ser menos costosas que la carne.” (“Mayo Clinic. Comidas sin carne: los beneficios de comer menos carne”).
4. Respeto a los animales.

- Hay muchos vídeos e imágenes en internet sobre el trato que se le da a los animales en las granjas. La industria cárnica moderna implica sistemas de confinamiento intensivo que generan sufrimiento animal.

- La compasión hacia los animales no implica solo sentimentalismo, sino una ampliación de la conciencia moral. Reconocer que los animales sienten dolor, miedo y apego conduce a cuestionar prácticas que normalizan su sacrificio masivo. El pintor, anatomista, arquitecto, científico, escritor, escultor, ingeniero, inventor y urbanista Leonardo da Vinci escribió: “Desde una edad temprana he rechazado el uso de la carne y llegará el día en que hombres como yo, verán el asesinato de animales como ven el asesinato de personas”. Leonardo da Vinci a los 14 años de edad dejo de comer carne, después de escuchar los chillidos lastimeros de un cerdo y presenciar su muerte en casa de sus padres.

5. Claridad mental y energética.

- Después de empezar con la alimentación vegetariana, empecé a notar más claridad mental, capacidad de concentración y energía.
- A un nivel más sutil, existen corrientes espirituales, o de sanación energética como el Reiki, que afirman que alimentarse sólo de vegetales aumenta la vibración energética de nuestro cuerpo, ya que la carne tiene una vibración más densa.
- Si comemos la carne de un ser que ha padecido durante su vida la falta de libertad, el maltrato, la inseminación forzada, la separación de sus crías y una muerte violenta, ¿qué información estoy incorporando a mi cuerpo? ¿Esta es la energía con la que quiero que se construyan mis células?

6. No violencia y espiritualidad.

Desde la filosofía de Pitágoras hasta el principio de ahimsa defendido por Mahatma Gandhi, el vegetarianismo ha sido entendido como un camino de coherencia entre cuerpo, mente y espíritu.

- Gandhi se convirtió en vegetariano “por elección” tras leer la obra de Henry Salt, concluyendo que la vida de un animal es tan valiosa como la de un ser humano. Su dieta era parte integral de su filosofía de no violencia, buscando evitar la matanza y el sufrimiento animal.
- Todos estamos interconectados, y conectados con la naturaleza y todos sus seres. El acto de matar a un animal introduce en esta red una energía de violencia. Por tanto, ser vegetariano es una forma no violenta de pertenecer a esa red invisible a la que todos estamos conectados. (“Viviendo Consciente. 6 Razones muy personales para ser vegetariana”).

El Avatar de esta Era de Acuario, el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, señaló:“Para aquellos, que tienden hacia el lado espiritual, les recordamos, que en el fondo de toda religión existe un mandamiento que dice: No matarás, que no menciona ninguna excepción de animales. De modo que, sea cristiano o budista, no le es permitido hacerse cómplice de un asesinato, comprando carne.” (Pág. 453. “Los Grandes Mensajes. Quinto Mensaje. Misticismo en el Siglo XX”). El inventor, científico y empresario estadounidense Thomas Alva Edison, escribió: “La no-violencia conduce a la ética más elevada, que es la meta de toda evolución. Hasta que dejemos de dañar a otros seres vivos, seremos todavía salvajes”.

Vegetarianos famosos a lo largo de nuestra Historia.

El Maestre Raynaud de la Ferrière, menciona a una serie de personajes históricos que fueron vegetarianos: “Osiris, Buda, Zaratustra, Lao-Tze, Confucio, Pitágoras, Jhesú (Jesucristo), Thales, Plutarco, Porfirio [filósofo neoplatónico sirio; expositor de la filosofía del vegetarianismo en su tratado ‘Sobre la abstinencia’], Epicuro, Diógenes, Homero, Heráclito, Platón, Hipócrates, Sócrates, Aristóteles, Séneca, Cicerón, Voltaire, Rousseau, Wagner, Lamartine, San Pedro, Humboldt, Nietzsche, etc., han sido pruebas de la eficiencia del régimen vegetariano. La enumeración de estas pocas personalidades trae abundante claridad acerca de las posibilidades intelectuales y espirituales, que se presentan a quienes prefieren vivir en armonía con la Naturaleza. El ser humano no está hecho para comer carne. Sus dientes, su estómago, sus intestinos, su posición vertical, etc., no se prestan para ello (no hablemos de las toxinas que contiene la carne, con que el hombre prepara sus comidas diarias). (Pág. 453. Op. cit.). En lo personal, desde niño nunca me gustó la carne. Cuando tenía 22 años de edad, la suprimí de mi alimentación diaria (20/03/1979); por lo que llevo 46 años sin comerla, lo que demuestra, que sí podemos vivir sin las proteínas de la carne.
Formamos parte de una red energética global que nos une con todo lo manifestado.

En un mundo interconectado, cada acto tiene consecuencias. Elegir una dieta vegetariana o vegana, se convierte en una forma silenciosa pero poderosa de transformación personal y colectiva. Más allá de las razones científicas o morales, el vegetarianismo invita a una reflexión profunda: ¿qué impacto tiene mi alimentación en mi cuerpo, en el planeta y en otros seres vivos?, y finalmente, ¿cómo quiero habitar el mundo y qué huella deseo dejar en él?
Eduardo Rafael Flores Zazueta
Mahesh