El miedo individual y/o colectivo, son paralizantes

El miedo individual y/o colectivo, son paralizantes

“El miedo es una emoción desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria derivada de la aversión natural al riesgo o la amenaza, manifestada en todos los animales, lo que incluye al ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además, el miedo está relacionado con la ansiedad.” (“Wikipedia. Miedo”).

“¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción básica y natural que se caracteriza por experimentar sensaciones desagradables y relativamente intensas ante la percepción de un peligro o daño, ya sea real o imaginario. Se trata de una reacción de alerta producida por nuestro sistema nervioso central ante un estímulo potencialmente amenazante. El miedo es una emoción que compartimos con otros animales, aunque en el ser humano los estímulos que lo activan son mucho más variados. No solo están presentes los temores antes peligros físicos, como incendios, accidentes, que puedan amenazar nuestra integridad física; sino que también el miedo en los humanos se activa ante otros peligros que pueden dañar nuestro bienestar e integración social. Como son el rechazo, la crítica, la soledad, el abandono, etc.” (“Alcea Psicología. ¿Qué es el miedo y cuál es su función?”). El miedo, es una emoción tan básica, tan primaria que la Biblia la consigna a través de Adán: “Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”. (A.T. Génesis 3:9-10).

Enfoques sobre el miedo.

Existen diferentes enfoques, según la ciencia que lo estudie:

  • Desde el punto de vista biológico. Es un esquema adaptativo, que constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.
  • Desde el punto de vista neurológico. Es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos, y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.
  • Desde el punto de vista psicológico. Es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia y ansiedad, ya que el individuo puede sentir miedo sin que parezca existir un motivo claro.
  • Desde el punto de vista social y cultural. El miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede, por tanto, aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos. Se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, miedo al amor, miedo a la muerte, miedo al ridículo) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.
  • Desde el punto de vista evolutivo. Es un complemento y una extensión de la función del dolor. El miedo nos alerta de peligros que no nos han ocasionado algún dolor, sino más bien una amenaza a la salud o a la supervivencia. Del mismo modo que el dolor aparece cuando algo nocivo ataca nuestro cuerpo, el miedo aparece en medio de una situación en la que se corre peligro.” (“Wikipedia. Miedo”).

¿Cómo se manifiesta?

“El miedo se encuentra profundamente grabado en nuestra anatomía cerebral. Ciertos circuitos o rutas neuronales vehiculizan su existencia en lo más profundo de nuestro cerebro. El miedo es una emoción básica en el mundo animal. Y como somos el resultado evolutivo de nuestro cerebro, el miedo también ha evolucionado y ha encontrado caminos y rutas diferentes en nuestra estructura cerebral. Hay un miedo que responde a lo más ancestral de nuestro desarrollo evolutivo, un miedo casi automático, instintivo, sin pensamiento, sin procesamiento. El miedo se manifiesta tanto física como psicológicamente en:

  • Incremento de adrenalina y noradrenalina.
  • Aceleración de la frecuencia cardíaca y respiratoria.
  • Tensiones musculares, dilatación pupilar, sudoración.
  • Preparación para huir o enfrentarse a la amenaza.
  • Reacciones de congelamiento/parálisis en situaciones extremas.

Estos cambios forman parte de la clásica respuesta de lucha o huida, diseñada para favorecer la supervivencia.

La expresión facial de miedo presenta cejas elevadas, rectas, horizontales y tensas. Los párpados se retraen y dejan expuestos los globos oculares, que permiten ver con claridad lo blanco de los ojos: la esclerótica, que asoma por arriba y por debajo del iris. La boca permanece cerrada, con los labios levemente orientados hacia las orejas y el mentón o barbilla, próximo al cuello.” (Págs. 46-47. “Emoción y sentimientos. No somos seres racionales; somos seres emocionales que razonan”. Dr. Daniel López Rosetti).

¿Para qué nos sirve.

El miedo es útil cuando:

  • Detecta peligros reales o anticipados.
  • Activa mecanismos de alerta y defensa.
  • Ayuda a evitar riesgos físicos y sociales.

Sin embargo, cuando es excesivo o crónico, deja de ser adaptativo y se vuelve paralizante o debilitante.

¿Cómo nos afecta física y mentalmente?

Efectos físicos:

  • Aumento de presión arterial y glucosa en sangre.
  • Sistema inmunológico prioriza las funciones.
  • Tensión muscular y alteraciones endocrinas.
  • Problemas digestivos por la conexión intestino-cerebro.

El miedo crónico puede dañar la salud física y favorecer enfermedades metabólicas, cardiovasculares o inmunológicas.

Efectos mentales:

  • Ansiedad persistente.
  • Dificultad para pensar con claridad.
  • Evitación de situaciones.
  • Formación de fobias y estrés postraumático.

El miedo intenso puede bloquear funciones cognitivas, porque activa regiones emocionales profundas (como la amígdala) y disminuye la actividad de los procesos racionales. (“Alcea Psicología. ¿Qué es el miedo y cuál es su función?”).

“Según la Medicina Tradicional China, que se enfoca en la relación entre las emociones y los órganos, considera que los riñones son la raíz de la vida. El miedo como una emoción básica, corresponde a un mecanismo de defensa y de supervivencia, que se genera y se retroalimenta en los riñones. Aquellas personas que presentan dolor lumbar, debilidad y otros síntomas, pueden estar pasando por situaciones que les generan incertidumbre. Mantener el equilibrio de la energía renal, conlleva el poder desarrollar confianza en las propias capacidades.” (“Mejor con Salud ¿Cómo se relacionan los órganos de tu cuerpo con las emociones?).

¿Cuántos tipos de miedo hay y en qué aspectos de nuestra vida se manifiestan?

Aunque no existe una única clasificación universal, se pueden agrupar según su origen:

  1. Miedo reactivo. Producto de un peligro inmediato.
  2. Miedo anticipatorio. Temor a situaciones futuras.
  3. Miedo social. Miedo al juicio o rechazo.
  4. Fobias específicas. Miedo desproporcionado a estímulos concretos.
  5. Miedo traumático. Asociado a experiencias pasadas intensas.

Estas manifestaciones pueden afectar la vida personal, profesional, social, familiar y cultural, interfiriendo con la autoestima, la toma de decisiones y las relaciones humanas.

El miedo como herramienta para manipular a las masas.

“A lo largo de la historia, el miedo ha sido uno de los instrumentos más eficaces para controlar a individuos y colectivos. No requiere sofisticación tecnológica ni un alto nivel educativo para operar: basta con activar la emoción adecuada en el momento preciso. Cuando el miedo se instala de forma sostenida en una sociedad, se convierte en un mecanismo de obediencia, paralización y delegación del poder. Quien controla el miedo, controla la narrativa; y quien controla la narrativa, gobierna las decisiones colectivas. Desde la neurociencia se sabe que, ante una amenaza percibida, la amígdala cerebral toma el control, reduciendo la actividad del córtex prefrontal, encargado del pensamiento crítico y la toma de decisiones racionales (LeDoux, 1996). Esto tiene consecuencias directas, como son las siguientes:

  • Se reduce la capacidad de análisis.
  • Aumenta la necesidad de protección externa.
  • Se busca una autoridad que ‘salve’ o ‘controle la amenaza’.
  • En este estado, las masas son altamente sugestionables.

Psicología de masas y miedo colectivo.

Gustave Le Bon, pionero en el estudio de las masas, observó que el individuo, al integrarse en una multitud, pierde capacidad crítica y se vuelve emocionalmente contagioso. El miedo se propaga como una epidemia psíquica (Le Bon, 1895). Características del miedo colectivo:

  • Se amplifica por repetición.
  • No requiere evidencia sólida.
  • Se alimenta de símbolos e imágenes.
  • Se refuerza mediante el consenso aparente (‘todos tienen miedo’).

Carl Gustav Jung, añadió que los miedos colectivos emergen del inconsciente colectivo y suelen proyectarse sobre figuras, grupos o eventos que encarnan la ‘sombra’ social (Jung, 1959).

Medios de comunicación y fabricación del miedo.

Noam Chomsky y Edward S. Herman explicaron cómo los medios masivos funcionan como sistemas de propaganda que seleccionan, jerarquizan y dramatizan la información para moldear percepciones y emociones (Chomsky & Herman, 1988). Sus estrategias frecuentes son:

  • Sobrerrepresentación del peligro.
  • Lenguaje alarmista.
  • Estadísticas descontextualizadas.
  • Repetición constante del mismo mensaje.
  • Asociación emocional entre miedo y obediencia.
  • El miedo mediático no informa, condiciona.

Consecuencias sociales y psicológicas.

Cuando el miedo se normaliza como forma de gobierno:

  • Se justifica la vigilancia constante.
  • Se aceptan restricciones extremas.
  • Se rompe el tejido social (desconfianza).
  • Se infantiliza a la población.
  • Se debilita la autonomía individual.

Erich Fromm lo describió como una ‘huida de la libertad’: ante el miedo, el ser humano prefiere la sumisión a la incertidumbre (Fromm, 1941).

El miedo no es solo una emoción; es una tecnología de poder. Cuando se administra de forma sistemática, transforma sociedades enteras en rebaños obedientes. Sin embargo, el miedo pierde su poder cuando es comprendido. La lucidez es el antídoto más eficaz contra la manipulación colectiva. (“ChatGPT. El miedo como herramienta para manipular a las masas”).

Cómo gestionar el miedo.

“Pregúntate qué te gustaría hacer realmente y no haces. Qué te gustaría vivir y no vives. Cómo te gustaría que fuera tu vida y no haces lo necesario para llegar a ello. Todos esos miedos: ¿en qué se basan? ¿En tus creencias? ¿En un hecho del pasado? ¿Qué pudieras hacer tú para que ese hecho no te afectara nunca más? Algunas estrategias probadas son:

  • Conciencia emocional. Reconocer y nombrar el miedo.
  • Reestructuración cognitiva. Cuestionar pensamientos catastróficos.
  • Exposición gradual. Enfrentarse a temores en entornos seguros.
  • Entrenamiento en relajación. Respiración, mindfulness.
  • Apoyo social o terapia profesional.

Un proceso de gestión emocional, para aumentar tu nivel de inteligencia emocional, lo cual te ayudaría a gestionar tu miedo de forma funcional y a entender el de los demás y ayudarles; es probablemente la mejor forma de saltar al miedo disfuncional. La recomendación es: ‘vive a lo grande a pesar de tus miedos’.” (“Alcea Psicología. ¿Qué es el miedo y cuál es su función?”).

“¿Cuándo el miedo es un problema?

Sentir emociones es positivo, siempre es positivo sentir cualquier emoción, ya que tienen algún tipo de utilidad y nosotros debemos sentir nuestras emociones con libertad en lugar de reprimirlas o tratar de controlarlas. El problema, con cualquier emoción, es cuando nuestras creencias e interpretaciones hacen que sintamos miedo de forma disfuncional, es decir, lo que ocurre a consecuencia de sentir ese miedo es aún peor que lo que ocurriría si no lo sintiéramos. Ejemplo: muchas veces no hacemos lo que deseamos y es realmente importante en nuestra vida porque tenemos miedo de lo que puede ocurrir: viajar, ir a otro país a vivir, iniciar un negocio propio, comenzar una relación sentimental, hacer algo nuevo por nuestros propios medios, hablar en público, bailar frente a otras personas, etc. Si gestionamos de forma disfuncional nuestro miedo, nos frenará demasiado. La clave es, qué hacemos con nuestro miedo.” (“Psicología y Mente. ¿Para qué sirve el miedo?”).

Reconocer el propio miedo.

El miedo no es en sí algo negativo: es una emoción indispensable para la supervivencia. Sin embargo, cuando se vuelve excesivo o se contagia a grupos, puede generar parálisis mental, bloqueo de decisiones, aislamiento social y desórdenes físicos y emocionales. Comprender su naturaleza, sus manifestaciones y cómo manejarlo, desde la perspectiva psicológica moderna, o desde sistemas ancestrales como la Medicina Tradicional China, permiten transformar el miedo de una fuerza limitante a una herramienta de crecimiento personal y de un profundo autoconocimiento.

Eduardo Rafael Flores Zazueta

Mahesh

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