No te preguntes por qué, sino para qué
En la experiencia humana, el sufrimiento, la pérdida, el fracaso y la incertidumbre suelen activar una pregunta casi automática: ¿por qué me ocurre esto? Esta pregunta, aunque legítima, tiende a anclar la mente en el pasado, en la causalidad y, muchas veces, en la victimización. Frente a ella, surge una formulación más transformadora: ¿para qué me ocurre esto? El “para qué” desplaza el eje desde la causa hacia el sentido, desde el hecho hacia el aprendizaje, desde la pasividad hacia…