El Entusiasmo, es tu Guía Interior

El Entusiasmo, es tu Guía Interior

“El entusiasmo, es un estado de ánimo que se considera como de «exaltación» o fervor ante un hecho o situación de la vida. Cuando hablamos de entusiasmo, estamos dando a entender sobre una emoción que se apodera de nuestro estado general por uno o más minutos. El entusiasmo es considerado como una fuerza que proviene desde adentro del cuerpo que hace que una persona sienta el deseo de realizar actividades, sentirse alegre por ello e incentivado al mismo tiempo.

¿Qué es entusiasmo?

El entusiasmo, es considerado como uno de los estados de ánimo más positivos que puede sentir una persona, ya que son esos momentos en los cuales todo parece tener un cierto sentido y deseo de que algo pase. Este estado emocional puede producirse de forma externa, es decir, cuando una situación en específico genera esa emoción, o interna, cuando una persona se plantea nuevas metas y objetivos a cumplir y se siente motivado, se trata del estímulo que se esté recibiendo. Una persona entusiasmada demuestra una cierta alegría, fuera de lo común, es decir, podemos estar contentos y ser positivos todos los días, pero cuando se está entusiasmado se puede ver un excesivo interés por algo en particular.

Se dice que el entusiasmo no se produce por hacer bien las cosas, sino que es todo lo contrario, el entusiasmo es lo que nos hace hacer las cosas bien. Es necesario que una persona crea en sí misma y en la fuerza que posee para poder concretar todo lo que se propone, es la capacidad de poder transformar todo lo que nos rodea y convertirlo en algo positivo para uno mismo.

Desde una perspectiva psicológica, el entusiasmo puede definirse como un estado afectivo de energía, interés y compromiso vital que moviliza la voluntad hacia una actividad u objetivo. En la psicología positiva se asocia con la fortaleza del carácter conocida como zest o vitalidad; entendida como la disposición a vivir con intensidad, presencia y sentido. A diferencia del simple optimismo o de la motivación externa, el entusiasmo implica una participación integral del ser: emocional, cognitiva y conductual. Es una experiencia que nos hace sentir vivos, conectados y plenamente involucrados en lo que hacemos.”(“Concepto. Entusiasmo”).

Origen de la palabra entusiasmo.

“La palabra entusiasmo viene del griego enthousiasmós, que significa ‘Dios está dentro de ti’; uniendo en (en), theós (dios) y asthma (soplo), refiriéndose a tener a un dios dentro, una idea de arrebato o fervor que los griegos asociaban con profetas y poetas, evolucionando luego para describir la exaltación del ánimo y la pasión por una causa.” (“Etimologías de Chile. Entusiasmo”).

“En la Grecia clásica, el entusiasmo no era visto como un simple estado emocional, sino como una experiencia de conexión con una fuerza superior, una inspiración que guiaba al poeta, al filósofo o al Iniciado. En términos contemporáneos, podríamos reinterpretar esta “divinidad interior” como la voz profunda del sentido, aquello que hoy llamaríamos vocación, propósito o coherencia interna.

Según la mitología griega Sémele, relacionada con el entusiasmo, era mortal cuando se quedó embarazada de Dionisos, por el dios Zeus. Ella pidió al padre de los dioses que se le presente con todo su esplendor. Zeus no pudo convencerla que lo que estaba pidiendo podría ser desastroso para ella; por su naturaleza mortal no podría soportar la magnificencia del poderoso dios. Cuando Zeus apareció con toda su magnitud frente a Sémele los rayos y el fuego terminó por incendiarla. El dios salvó al niño y lo cosió a su muslo donde terminó su gestación y después de unos meses nació. Por eso Dionisos, el hijo del entusiasmo, se nombraba por los antiguos griegos: ‘el dos-veces-nacido’.” (“Revista Acrópolis. Etimología: Entusiasmo”). Este relato relacionado con Dionisos (“el consagrado a Dios”), llamado “el hijo del entusiasmo”, se refiere a la experiencia del Iniciado: cuando tiene la visión de la “Luz Inaccesible” (N.T. 1 Timoteo 6:16). Es el que se quema por dentro, se transforma interiormente y renace: nace por segunda vez. “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:5-7).

¿Cómo se manifiesta el entusiasmo?

El entusiasmo se expresa de múltiples formas en la vida cotidiana:

  • Energía vital sostenida, incluso ante la dificultad.
  • Concentración y disfrute durante la actividad.
  • Creatividad espontánea y apertura al aprendizaje.
  • Resiliencia emocional, frente a errores u obstáculos.
  • Coherencia entre lo que se siente, se piensa y se hace.

Estudios en psicología conductual y clínica muestran que la participación activa y significativa en actividades mejora el estado de ánimo, fortalece la autoestima y favorece el bienestar psicológico general.

Convergencias Filosóficas y Saberes Ancestrales.

1. El entusiasmo en la Filosofía Occidental.

a) Grecia antigua. Daimon, vocación y verdad interior. En la filosofía griega clásica, el entusiasmo estaba íntimamente ligado a la noción de daimon, el genio o espíritu interior que orienta la vida humana. Sócrates hablaba de su daimonion como una voz interna que no ordenaba, sino que advertía y guiaba, señalando el camino de coherencia con la verdad interior. Desde esta perspectiva, el entusiasmo no es un arrebato emocional, sino una señal de alineación con la propia naturaleza (phýsis). Aristóteles afirmaba que la felicidad (eudaimonía) surge cuando el ser humano realiza su función propia conforme a la virtud. El entusiasmo aparece, entonces, cuando la acción coincide con el telos (finalidad) del individuo. Donde hay entusiasmo, hay consonancia entre el alma y su propósito.

b) Estoicismo. El fuego interior y acción con sentido. Aunque los estoicos son conocidos por su ideal de serenidad, también reconocieron una fuerza vital interna: el pneuma, el aliento ígneo que anima y organiza el cosmos. Vivir conforme al Logos implicaba actuar desde una convicción interior, no desde la compulsión externa. Para Epicteto y Marco Aurelio, la verdadera motivación nace cuando el ser humano acepta su lugar en el orden del mundo y actúa desde la recta intención. En este contexto, el entusiasmo es una forma de hegemonikón activo: la mente-corazón encendida por el sentido del deber asumido libremente.

c) Neoplatonismo y tradición hermética. Recuerdo del origen. En Plotino y en la tradición hermética occidental, el entusiasmo se entiende como una anámnesis, un recuerdo del origen divino del alma. El impulso hacia lo verdadero, lo bello y lo bueno surge porque el alma reconoce, aunque sea veladamente, su fuente. El ‘Corpus Hermeticum’ describe al ser humano como un mediador entre cielo y la tierra, capaz de elevarse por el conocimiento interior. El entusiasmo, en este marco, es el movimiento ascendente del alma que recuerda quién es y actúa conforme a ese recuerdo.

2. El entusiasmo en la Sabiduría Ancestral.

a) Mesoamérica. El “rostro y corazón verdaderos”. En la tradición náhuatl, el ideal humano era alcanzar el in ixtli, in yollotl: rostro y corazón verdaderos. No se trataba de éxito externo, sino de coherencia interior entre pensamiento, emoción y acción. El entusiasmo, desde esta cosmovisión, surge cuando la persona vive de acuerdo con su tonalli (energía vital, destino personal). Una vida sin entusiasmo era vista como una vida sin raíz; una vida entusiasta, como una existencia enraizada en el orden cósmico. El entusiasmo indica que el corazón camina en la dirección correcta.

b) Tradiciones andinas. El llamado del Ayni. En la cosmovisión andina, el Ayni (principio de reciprocidad) regula la vida personal y comunitaria. El trabajo realizado con alegría y entrega no es solo productivo, es sagrado. El entusiasmo aparece cuando la acción personal está en equilibrio con la comunidad y la Pachamama. El entusiasmo surge al sentir que la vida responde a la vida. Dar y recibir se convierten en un mismo movimiento.

c) Chamanismo. El fuego del espíritu. En muchas tradiciones chamánicas, el entusiasmo se reconoce como fuego interno o espíritu encendido. El chamán no actúa por obligación, sino por llamado. Cuando el entusiasmo desaparece, se dice que una parte del alma se ha extraviado; cuando regresa, el individuo recupera su poder personal. El entusiasmo, así, es señal de integridad anímica y de conexión con el mundo invisible. (“ChatGPT. Entusiasmo: Convergencias Filosóficas y Saberes Ancestrales”).

Consecuencias positivas de vivir con entusiasmo.

Realizar las actividades cotidianas con entusiasmo genera beneficios profundos y duraderos:

  • Mayor bienestar emocional. La motivación intrínseca —hacer algo por el gozo de hacerlo— está asociada con mayor satisfacción vital y salud mental.
  • Mejor desempeño y aprendizaje. El entusiasmo incrementa la atención, la creatividad y la persistencia, mejorando el rendimiento en el trabajo, el estudio y la vida personal.
  • Fortalecimiento de la resiliencia. Las personas entusiastas enfrentan la adversidad como parte del proceso, no como una amenaza paralizante.
  • Sentido de coherencia vital. Cuando lo que hacemos nos entusiasma, disminuye la fragmentación interna y aumenta la percepción de sentido. (“Psicología y Mente. Activando el entusiasmo: un camino hacia una vida más plena”).

El entusiasmo como automotivación.

“Desde la ‘Teoría de la Autodeterminación’ (Deci y Ryan), el entusiasmo se relaciona directamente con la motivación intrínseca, aquella que surge cuando se satisfacen tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y vínculo. El entusiasmo, en este marco, no depende de recompensas externas, sino de la congruencia entre la actividad y los valores personales. Por ello, funciona como una forma de automotivación natural, sostenible y profundamente transformadora.” (“PubMed Central”).

Lo que haces para vivir, ¿lo harías aunque no te pagaran?

La pregunta vital que debemos de hacernos es, ¿qué estaría dispuesto a realizar aunque no me pagaran? La respuesta seria y comprometida, nos llevará a enfocarnos en aquello que nos entusiasma en cada momento de nuestra vida; porque el entusiasmo es una fuerza interior inteligente, una guía silenciosa que orienta nuestras decisiones hacia aquello que nos realiza profundamente. Escuchar al entusiasmo, es aprender a leer las señales del sentido de la vida; es permitir que la vida se exprese a través de nosotros con coherencia y plenitud.

Eduardo Rafael Flores Zazueta

               Mahesh

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