¿Qué es la memoria selectiva?

La memoria humana no funciona como un registro fiel y objetivo de la realidad. Lejos de ser una grabación exacta de los acontecimientos, la memoria es un proceso activo, dinámico y profundamente influido por la emoción, la atención, la interpretación y las creencias personales. Dentro de este marco surge el concepto de memoria selectiva, que explica por qué recordamos ciertos eventos, datos o experiencias y olvidamos otros.
¿Cómo funciona la memoria selectiva?

La memoria selectiva es una manifestación de nuestros sesgos cognitivos. Nuestro cerebro procesa y almacena información de manera selectiva, dando prioridad a la información que encaja con nuestras creencias y expectativas preexistentes. Este fenómeno puede ser comprensible desde una perspectiva evolutiva, ya que la información relevante para nuestras creencias y necesidades tiene un valor adaptativo.

La memoria selectiva se refiere a la capacidad del sistema cognitivo para retener, reforzar y recuperar ciertos contenidos, mientras descarta, debilita o inhibe otros. Este proceso ocurre tanto de manera consciente como inconsciente. Desde la psicología cognitiva, la memoria selectiva no es un tipo independiente de memoria, sino un mecanismo transversal que influye en la codificación, almacenamiento y recuperación de la información. En términos neurocientíficos, está mediada por la interacción entre el hipocampo, la amígdala, la corteza prefrontal y los sistemas atencionales.
¿Por qué es selectiva la memoria?

Los procesos de memoria en los seres humanos están en continuo funcionamiento. Del mismo modo, los sentidos captan de forma permanente una infinidad de estímulos. Ya sea a través de la vista, el olfato, el tacto o el oído, la cantidad de información que llega al cerebro durante un día resulta incontable. Esta situación se explica y se justifica a través de la selectividad de la memoria. El cerebro humano es incapaz de almacenar y recordar todos los elementos que capta. Asimismo, mucha de la información que se percibe resulta irrelevante para la vida de las personas. La memoria es selectiva, porque el cerebro tiene recursos limitados; debe priorizar la información y que ésta sea:
- Emocionalmente significativa.
- Relevante para la supervivencia.
- Coherente con la identidad personal.
- Útil para la toma de decisiones futuras.

Además, la atención actúa como un filtro inicial. Aquello a lo que no se presta atención difícilmente se consolida en la memoria a largo plazo. La selectividad también protege al individuo del colapso cognitivo, evitando la sobrecarga de información irrelevante.
¿Qué se olvida?

La memoria, no es un proceso lineal que se ejecuta de forma directa y voluntaria. Cuanto más se quiere olvidar un tipo determinado de información, es más probable que se siga recordando. Esta situación se explica mediante el propio funcionamiento de la memoria. Generalmente se olvida:
- Información emocionalmente neutra.
- Datos sin significado personal.
- Experiencias no reforzadas por repetición.
- Contenidos que generan disonancia cognitiva.
- Recuerdos asociados a dolor psíquico intenso (represión o supresión).
El olvido no es un fallo, sino una función activa del cerebro, necesaria para la adaptación psicológica.
¿Qué determina que algo se olvide?

Comprender los factores que dictaminan el olvido de información resulta altamente complejo. No existe un proceso único ni un modo infalible de predecir qué elementos se olvidarán. No obstante, la investigación reciente sobre los procesos memorísticos ha puesto de manifiesto ciertos aspectos que permiten responder, en cierta medida, esta pregunta. El olvido está determinado por múltiples factores:
- Falta de atención en la codificación.
- Ausencia de carga emocional.
- Interferencia de recuerdos nuevos.
- Incompatibilidad con creencias previas.
- Mecanismos defensivos del yo.

Según el Psicoanálisis, el olvido puede ser una forma de protección inconsciente frente a contenidos amenazantes.
Percepción por los sentidos.

En primer lugar, se ha demostrado cómo, para que la información sea almacenada correctamente y recordada con fiabilidad, debe ser correctamente captada a través de los sentidos. En esta primera característica de la memoria se muestra la importancia de la atención y la percepción. Si estas dos habilidades cognitivas no funcionan correctamente y no presenta atención al estímulo, este se almacenará de forma débil y se olvidará con facilidad. La percepción juega un papel muy importante en la memoria, motivo por el cual la memoria selectiva se encuentra estrechamente relacionada con la atención selectiva. No obstante, no resulta el único elemento que predice la información que se olvida.

En segundo lugar, aparece el trabajo que se realiza sobre la información almacenada. Si cuando se recuerda un elemento determinado se piensa en él de forma continua, el recuerdo se consolida. Por ejemplo, si una persona cada día al llegar al trabajo tiene que teclear la contraseña de su usuario para poder encender la computadora, esta información se recordará con facilidad. Sin embargo, si nunca la teclea, será más probable que la olvide.

¿Qué se recuerda?

Los mismos factores que explican el olvido sirven para explicar los elementos recordados. Para recordar una información determinada, es importante realizar esfuerzos de repetición en su almacenamiento. Este hecho explica que durante el estudio, leer varias veces la misma información, realizar esquemas y repetir mentalmente las palabras clave, resulta básico para recordarlo posteriormente. Una vez almacenada la información, es importante seguir trabajando y memorizando esos elementos para poder conservarlos en la memoria. Estos dos elementos principales –la atención y la memorización– explican buena parte de las cosas que se estructuran correctamente en la mente y se recuerdan con facilidad. Se recuerda con mayor facilidad aquello que:
- Confirma creencias personales.
- Refuerza la identidad.
- Ha sido repetido o narrado con frecuencia.
- Está asociado a experiencias traumáticas o placenteras.
- Tiene fuerte carga emocional.

Las emociones intensas, actúan como potenciadores del refuerzo memorístico. P. D. Ouspensky, el discípulo del filósofo, místico y maestro espiritual George Ivánovich Gurdjieff, mencionaba con base a sus enseñanzas, que todos nuestros recuerdos existenciales están marcados por una emoción: alegría, tristeza, humillación, vergüenza, etc. Si no existe una emoción no hay recuerdo de lo vivido.
Memoria selectiva y creencias.

La memoria selectiva está estrechamente ligada a las creencias y las estructuras mentales de las personas. Es decir, un individuo será capaz de recordar con facilidad la información que encaja con sus pensamientos, de la que le resulta contraria. De este modo, la memoria selectiva es un proceso cognitivo que juega un papel principal en la formación estructural del pensamiento.
Memoria selectiva e identidad.

La memoria selectiva no solo interviene en la formación de creencias y estructuras de pensamiento de las personas, sino que resulta la base de su identidad. La mente de los individuos es una mezcla de sus factores genéticos y las experiencias que han vivido. Y estas últimas solo pueden impactar y pasar a formar parte de la forma de ser de la persona mediante la memoria. De este modo, la memoria define la personalidad, en cuanto modula y gestiona los pensamientos originados al interior de su mente.
La identidad no es una versión comprimida de los acontecimientos que ha vivido un individuo, principalmente gracias a la memoria selectiva. Esta permite filtrar qué experiencias pasan a formar parte del pensamiento y la forma de ser del individuo, y cuáles pasan a formar parte del olvido. Esta importante característica de la memoria selectiva vuelve a poner de manifiesto su estrecha relación con los sentimientos y las motivaciones de las personas. La memoria selectiva se encarga de almacenar esos recuerdos que están ligados con los valores, las necesidades y las motivaciones propias que definen a las personas y caracterizan su forma de percibir las cosas. (Psicología y Mente. Memoria selectiva: ¿por qué solo recordamos lo que nos importa?”).
¿Se puede entrenar y manipular la memoria selectiva?

Sí. La memoria selectiva puede entrenarse conscientemente, aunque también puede ser manipulada de forma externa (publicidad, propaganda, narrativas ideológicas). Algunas estrategias de entrenamiento incluyen:
- Atención plena (mindfulness).
- Reencuadre cognitivo.
- Repetición consciente.
- Escritura reflexiva.
- Visualización emocional.
La memoria selectiva es un recordatorio de que nuestra mente tiene la capacidad de influir en nuestras percepciones y decisiones de manera sutil pero poderosa. Puedes aplicar tus conocimientos para abordar este sesgo cognitivo y fomentar la toma de decisiones más informada y equilibrada. Al mantener una mente abierta, practicar el pensamiento crítico y valorar la diversidad de perspectivas, puedes ayudarte a ti mismo y a los demás a navegar de manera más consciente en el mar de información en el que vivimos. (“Más Vida. Psicólogos Fuengirola. La Memoria Selectiva”).
Podemos elegir lo que nos conviene recordar.

La memoria selectiva es una herramienta fundamental de adaptación psicológica. Sin embargo, cuando opera de forma rígida o sesgada, puede distorsionar la percepción de la realidad, reforzar creencias limitantes y perpetuar estados emocionales disfuncionales. Comprender la memoria selectiva permite desarrollar mayor autoconciencia, libertad interior y capacidad de transformación personal, al aprender a elegir conscientemente qué narrativas internas fortalecemos y cuáles dejamos disolverse.
Eduardo Rafael Flores Zazueta
Mahesh
Un comentario en "¿Qué es la memoria selectiva?"
Un artículo muy interesante. Hace unos días la neuróloga me diagnosticó una pequeña perdida de memoria., así que lo leeré con mucha atención.
Un saludo maestro Eduardo